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BENAGÉBER 2004
 

Pantano de Benagéber Fiesta de la Piragua 2004




 

Estábamos convocados el sábado por la mañana en la gasolinera de Tuéjar, el equipo CSF aplicando el estatuto número 1 “que no mos ho conten” (que no nos lo cuenten) se presentó puntual cargado con los kayaks habituales de travesía y nuestras flamantes “Flys” de aguas bravas todavía por estrenar


 
 

Allí fue donde todo comenzó, bajo una suave lluvia que se convirtió en nuestra compañera durante los dos días que duró la concentración.

Se formaron dos grupos. El primero partió hacia el pantano de Benagéber para tomar posesión de las habitaciones del albergue y empezar a disfrutar del magnifico embalse que se encontraba al 98% de su capacidad.

El equipo de CSF, que esta vez lo componían Arturo y Antonio se fue con el segundo grupo a hacer una bajada de aguas bravas de nivel II y III. El río Turia, debido a las lluvias venía crecido y la dificultad también, aún así algunos osados entre los que se encontraban Antoine, Rosa y Pepe del club naútico de La Vila decidieron probar asistidos en todo momento por los experimentados piragüistas del Club de Requena y la Federación Valenciana.


 



 

Cuando vimos el panorama, el río crecido, nuestros equipos de travesía (camiseta, gorra y chubasquero) y el de los participantes (neoprenos, cascos, chalecos arnesados…) y el frío que hacía ese día, decidimos aplicar nuestra norma número 2 “a patir a Bosnia” (a padecer a Bosnia) y nos fuimos al pantano.



 

Hubo de todo. Buenos y malos ratos, perdieron 3 palas y UN KAYAK. Pero todos acabaron orgullosos y algunos con ganas de no volver más. Impecable el descenso de Rosa, y el de José Vicente y…….. con un autovaciable.


 
 



 

Por la tarde salimos desde el embarcadero con los kayaks de travesía, para recorrer el pantano y llegar hasta su lengua, donde llega el río Turia. Tardamos 4 horas en recorrer los más de 18 Km. de distancia. Disfrutamos mientras navegábamos bajo la lluvia, recreándonos en esas sensaciones tan distintas de las habituales en la mar. Olores de montaña, a romero y tomillo, a musgo y hierba mojada, navegando por encima de las copas de los árboles sumergidos, pinos, chopos, higueras…, remontando cañones formados por imponentes acantilados, que forman interminables meandros, montañas cubiertas por bosques de pinos donde sobrevuelan, majestuosas, numerosas garzas reales.


 



 

Incluso pescamos. Regresamos tarde, nos anocheció en el lago. El regreso fue lento y pausado, no queríamos llegar. La luz se desvanecía con tranquilidad mientras el cielo nos regalaba un curioso atardecer. El agua adquiría su tonalidad y reflejaba, como un espejo, nuestro entorno. Y el silencio, tan extraño, tan poco habitual, allí lo disfrutamos, tenía una fuerza abrumadora.

La sorpresa del regreso fue la “suite royal” que nos “tocó” en suerte. Parecía un milagro que 6 m2 dieran para tanto, cinco camas con baño. Después de la ducha “el rancho”, opípara cena que nos hizo recordar a algunos, los viejos olores de la cantina del cuartel y los ricos sabores del comedor de la tropa mientras perdíamos gratuitamente nuestro tiempo en el destino militar obligatorio.
Hubo un concierto y, después, un sorteo que sirvió de trampa, ya que nos obligó a soportar al grupo de rock áspero y vomitivo más brutal que oídos han aguantado jamás. Como fin de fiesta el alcalde de Benagéber nos avisó de la presencia de la Benemérita en la única salida del pueblo, con lo que no hubo más remedio que esperar…


 



 

El domingo amaneció con el cielo despejado y disfrutamos de sol. Hicimos una travesía preciosa para ver un arroyo que alimenta el pantano y disfrutar de sus cascadas. El regreso fue rápido. Nos esperaba la promesa de una paella valenciana amb pollastre i garrafó en el bar del embarcadero. No nos defraudó. Comimos muy bien y siguieron con el sorteo, esta vez con la agradable música de un radio casette y el encanto especial de José Rochina, responsable de la perfecta organización del evento y magnífico anfitrión.


 



 

Nos despedimos de nuestros compañeros prometiéndonos el envío de las fotos correspondientes y citándonos ya para el año que viene en la fiesta de la piragua 2005. Antes seguro que nos vemos con Ernesto en la luna llena de Agosto para la salida con antorchas por el pantano, y con Isabel de Altea que nos ha prometido enseñarnos lo que ella ya domina: los secretos del esquimotaje.