Usted está aquí: Kayak Cofrentes - Cortes de Pallás  
 KAYAK
La Vila - Campello
The Black Widow
5ª Concentración de la Amistad
Duatlón Sierra Helada
Azohia - Bolnuevo
II Travesía del turrón
VI Travesía de Invierno
II Travesía Invierno Altea
Benagéber 2004
VII La Vila - Campello
Cofrentes - Cortes de Pallás
Les Rotes - Portixol
III Travesía Invierno Altea
VII Travesía de Invierno
Benagéber 2005
Isla de Tabarca
IV Albir - Benidorm

COFRENTES - CORTES DE PALLÁS
 



 

Embalse de Cofrentes – Cortes de Pallás.

El día 1 de Agosto acudimos a la cita organizada por los compañeros de Requena. Allí nos encontramos a los viciosos de siempre: Isabel de Palesimar Altea y sus secuaces, Lule y Miguel de Novelda y sus compinches, Ernesto de Requena responsable, junto con sus compañeros, del evento, y, como no: CSF, esta vez representada por Antonio, Arturo y MªCruz – de lujo. La travesía consistía en recorrer el pantano desde embarcaderos a la población de Corte de Pallás y vuelta, 22 Km. en total. En embarcaderos se dieron las instrucciones de la travesía y se repartieron gorras y agua. No vinieron mal. El día fue muy caluroso y sólo fue posible disfrutarlo gracias a la bebida y a los numerosos y refrescantes chapuzones. Partimos desde embarcaderos, después de sortear, con diplomacia y sin disimulo, a la insistente reportera de Canal 9, empeñada en sacarnos por la tele. No se puede ser famoso.


 



 

El primer tramo era un tercio de la longitud total del pantano y nos dejó en una pequeña isla, bajo el imponente acantilado del Castillo de Chirel, situado a 200 metros sobre el nivel del pantano, donde la organización repartió coca de “llonganisa”, encurtidos y bebida a gogó. Después de la aventura de comer cincuenta en una isla para veinte y del agradable baño, continuamos hasta la población de Corte de Pallás. Disfrutamos de la cascada despeñándose en el río y, frente a ella, una pequeña playa dónde recalamos, descansando y volviéndonos a bañar.


 



 

La vuelta se hizo sin interrupciones, apenas paramos en la antigua central, hoy en ruinas, y a darnos algún que otro remojón, para llevar lo del calor con elegante resignación. Íbamos mirando las orillas ya que, a veces, con suerte, todavía es posible ver, en libertad, a la traviesa cabra montesa o algún muflón despistado.