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IV Albir - Benidorm

IV ALBIR - BENIDORM
 



 

Iniciamos el otoño kayakero con este precioso recorrido uniendo, como más nos gusta, los dos extremos de la espectacular Serra Gelada..A las 9 de la mañana se realizó la concentración en el rincón de la playa del Albir. Con una ligera brisa del sur y la protección de la montaña la mar se presentaba calmada y los participantes impacientes por navegar. Uno tras otro se fueron haciendo a la mar rumbo al faro del Albir. Bordeando la costa dejaron, a estribor de sus embarcaciones, la cala de la mina, donde se encuentra la cova de la dona, poseedora de una bonita leyenda, y las minas de ocre, de origen fenicio y luego explotadas por los romanos.


 



 

La Viuda, que esta vez había madrugado, volvió a salir la última. Una avería en el timón obligó a sus ocupantes a realizar una reparación de urgencia. Sólo la enorme pericia de Pedro hizo que el arreglo fuera todo un éxito. Con más de media hora de retraso la Viuda logró alcanzar a los primeros rezagados en la base del faro. Es a partir de este momento donde el trayecto se vuelve más espectacular.


 



 

Bordeamos acantilados que llegan a tener una altura de más 300 metros, entre los más altos del mediterráneo. Pasar al lado de estos mastodontes de roca con nuestras ligeros embarcaciones es estremecedor. Vamos deslizándonos entre rocas observados de lejos por los desconfiados cormoranes que huyen zambulléndose a nuestro paso.


 



 

Descansamos, como es costumbre, en la duna fósil. Tranquilo rincón, perfectamente protegido donde, una milenaria duna, convertida en dura piedra, consigue, con un empeño marítimo, crear un refugio perfecto, una recalada tranquila donde las olas no tienen entrada y donde la roca, extensa y plana, ofrece al piragüista un alfombrado varadero.


 



 

Algún participante que realiza este recorrido por primera vez siente una agradable sorpresa al observar, de lejos, la cascada que, en medio de la sierra, precipita un buen caudal de agua al mar. Pronto descubre que esta, lejos de ser un prodigio de la naturaleza, es, por desgracia, la nota discordante, la oscura mancha, la vergüenza escondida que se hace realidad donde no debiera; en un parque natural.


 



 

Entramos, navegando en nuestro kayak, en una de las cuevas más singulares de nuestras costas, provista de dos orificios por los que nos deslizamos con cuidado, disfrutando de sus juegos de luz y color, sus transparencias y contraluces…
El mar estuvo limpio, cristalino. Sólo un cerril viento del sur se opuso a nuestro avance.
Poco a poco todos fuimos doblando la punta de la Escaleta con su altiva torre de vigilancia. Y deslizándonos, casi sin darnos cuenta, llegamos al Rincón de Loix donde la organización había puesto el cartel de fin de recorrido.


 



 

La Viuda, rebelde, en un ataque de juvenil anarquía, decidió transgredir las normas regresando, con rumbo contrario, al punto de partida.El tauró groc y su señora se sintieron cómplices de la pequeña gamberrada y decidieron unirse a la desobediente expedición.


 



 

Poco a poco hicimos de nuevo el recorrido, esta vez deslizándonos con las olas que nos regalaba el sur por nuestras popas.El final fue una “inflá”, Comida y bebida hasta reventar. Reparto de detalle conmemorativo y bonitas camisetas.