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LES ROTES - PORTIXOL |
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Les Rotes (Denia) – playa Portixol (Javea).
Nuestra amiga Isabel, de Palesimar Altea, organizó el día 31 de Octubre la primera parte de la travesía Denia- Moraira, desde Les Rotes a la playa del Portixol. Nos concentramos a las 9 en una de las bellas calas de Les Rotes, en el inicio del imponente Cabo de San Antonio. Como había sido la noche de Hallowen, Isabel apareció disfrazada de diablesa, con pelo rojo y cuernos incluidos, lo que dio un divertido matiz a la salida. Iniciamos la travesía sin contratiempos y la primera parada fue en la Cova Tallada, cueva espectacular a la cual accedes navegando. Una vez dentro, y si has llevado linterna, tienes la opción de llegar a sus profundidades- unos 400 metros de recorrido.
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La cueva no es natural, la formaron un número indeterminado de sufridos canteros, que la horadaron mientras extraían de sus entrañas una preciada piedra, dorada y porosa, llamada “tosca”, muy apreciada en la comarca y que luego se utilizaba para la construcción de torres, molinos e iglesias. La cueva es muy curiosa y nos llama la atención el gran número de piletas cuya función es recoger el agua dulce que se va filtrando por la roca y llenando gota a gota, estos depósitos. Antes las utilizaban los trabajadores para recoger agua para beber, hoy, podemos hacer lo mismo.
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El agua es fresca y pura. Al final de la cueva al lado de una pileta, hay un curioso libro de firmas para que los atrevidos aventureros que llegan a sus profundidades, puedan dejar prueba gráfica de su proeza. Grabamos a lápiz la web de cuarentones.
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Seguimos navegando bajo el imponente acantilado del Cabo de San Antonio, descubriendo que hay numerosas grietas y abrigos, accesibles en kayak, a los que entramos y salimos navegando con cuidado placer.
Es espectacular la visión desde el kayak del faro, situado a una altura de 160 metros y construido sobre la torre y ermita de San Antonio, encendido por primera vez el 1 de Enero de 1855. Es incluso posible que el santo en persona ayudara a Pedro, Glen y Antonio a encontrar el bote que había perdido Isabel y que contenía, entre otros objetos diversos, las llaves del coche. Ya lo decía mi abuela: San Antonio divino y santo…
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Al otro lado del cabo, cerca del puerto de Jávea, recalamos en una playa diminuta, orilla de guijarros y agua azul, escoltada por enormes rocas y bajo las ruinas de una antigua torre de vigía. No podemos resistir la invitación al baño de sal y luz.
Aprovechamos para comer. La intendencia es perfecta, tomate con aceitunas, caballa, fuet, vino, ricas viandas…y al final hasta café. Para Pedro, Glen y Antonio doble ración de ron – damos las gracias al santo.
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Decidimos atravesar la bahía de Javea, no sin antes hacer una visita a los famosos baños romanos ubicados al lado del parador, y seguimos costeando salvando el Cabo de San Martín y el Cap Negre hasta la imponente isla del Portichol. En su playa, antiguo fondeadero natural que dio abrigo a fenicios, griegos y romanos, aprovechamos para merendar y, mientras lo hacemos, admiramos sorprendidos una concentración de embarcaciones de vela latina.
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