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ELEGIR PALA |
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¿Qué pala elegir?
Bueno, ya te has decidido por un kayak, sólo te faltan la pala y el chaleco para salir a navegar. La pala es el elemento con el que te vas a propulsar, su acertada elección es tan importante como la del kayak y conviene reservar un porcentaje importante del presupuesto para atender a la misma. Las dos características más importantes a considerar van a ser el peso y la superficie de la cuchara. El peso es muy importante, pues te vas a pasar el tiempo levantando la pala, un cálculo simple puede aclararnos las cosas, a un ritmo de 30 golpes por minuto, con una pala de 1200 gramos mueves 6480 kilos en una excursión típica de tres horas, con otra pala de 800 g. sólo 4320 kilos ¡dos toneladas menos! La superficie de la cuchara, es el otro parámetro fundamental, a mayor superficie más cantidad de agua desplazamos y por lo tanto realizamos un esfuerzo mayor.
El primer parámetro, peso, se resuelve con dinero, una vez más se cumple fielmente la ecuación matemática peso/2 = euros*5 tradicional en todo el material deportivo. En las palas más económicas la pértiga suele ser de aluminio y las cucharas de plástico, según se va empinando la curva de la ecuación, encontramos las palas de fibra de vidrio y al final de la gama las de carbono, con distintas calidades y precios según el porcentaje del mismo que lleven.
La superficie y forma de la cuchara va a ser una cuestión más personal. Con una cuchara pequeña llevarás un ritmo más alto pero el esfuerzo muscular será menor y te cansarás menos, para travesías largas, es la mejor elección. La comparación con la bicicleta es una vez más apropiada, si sueles usar desarrollos largos, “a tranca” que decimos, con un buen cucharón estarás en tu salsa, si por el contrario te va más el “molinillo” con una cuchara “de postre” trabajarás más en la zona aeróbica y terminarás menos machacado.
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Vamos a dar un repaso a la colección de palas de la familia, en la fotografía las comentamos de izquierda a derecha. La primera es casi de juguete, lo primero que te venden pues a menudo es lo único que tienen, el único criterio para comprar algo así puede ser el precio, pues por unos 30 euros no hay otra cosa. Poco a poco vamos mejorando y en segundo lugar tenemos una popular pala clásica de iniciación, pesa como el demonio y es dura de narices, pero representa una mejora importante sobre el segmento bajo de palas y es la puerta de entrada a lo que podemos considerar ya una pala.
Así llegamos a la tercera pala “la roja”, una delicia para largas travesías, es de fibra de vidrio, pesa poco, no es muy cara y llevo remado con ella varios años a total satisfacción. La forma de la hoja de “ala de libélula” es una de las más populares en USA, como no coge mucha agua tiene una palada suave y avanzas bien sin machacarte la musculatura, aunque si le das con ganas también corres.
Las dos últimas palas son de pista o de carrera aunque de un tiempo a esta parte se están usando mucho en travesía mar, cogen un montón de agua y hace falta estar fuerte para remar con ellas, al ser modelos de competición están fabricadas en carbono y por tanto son muy ligeras. Cuando estrené la 4ª pala me llevé una gran decepción, me temblaba cuando entraba en el agua y con un poco de oleaje no encontraba los apoyos, lo estuve intentando un tiempo y no conseguí acostumbrarme, la paradoja fue que la tomó mi mujer y le cogió la maña a la primera, como pesaba poco significó un alivio importante y desde entonces rema con una cadencia más baja, pero eficiente.
Ya había dado por olvidado el tema cuando un día me prestaron la pala número 5, con la misma forma pero ligeramente más pequeña que la anterior. Para mi sorpresa empecé a remar cómodo a la primera, como si la conociese de toda la vida y desde entonces ya no la he soltado. Para las salidas cortas de medio día que solemos hacer, me permite desfogarme a gusto y descargar el estrés acumulado de la semana.
Lo ideal es que pruebes algunas palas antes de comprar una, no te fascines por lo primero que te cuenten, en las de pista por ejemplo hay “tallas” que se corresponden a distintos tamaños de cuchara.
Como dicen en Catalunya “Tants caps tants barrets” (tantas cabezas tantos sombreros) cada palista su pala, esperamos que estas líneas te sirvan de ayuda.
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