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BERNIA Y PAS DEL BANDOLER
 

Sierra de Bernia Desde les fonts del Algar




 

Un paseo por el amor y la muerte: Bernia, la Ruta de los Bandoleros.

Cuando me propusieron realizar esta ruta pensé que se trataba de una broma o de que a alguien se les habían saltado los fusibles (mirad el extremo cansancio que delatan los rostros de la última foto ya en El Algar).

Prácticamente conocía la mayor parte del camino, ya que lo había recorrido antes, pero en tres salidas diferentes. Resultó sin embargo un reto recorrer los senderos siempre míticos de Bernia, impregnados de leyendas, tal y como lo habían hecho los soldados renacentistas que poblaron el fuerte y los bandoleros decimonónicos que campaban por allí desafiando a los carabineros. Ellos aprovechaban el cobijo que les proporcionaba el rigor agreste de una Sierra, la de Bèrnia, del mismo modo y manera en que la recorreríamos hoy. Esta ruta tiene, además de los alicientes montañeros, algunos históricos y culturales sobre los que conviene detenerse.

Uno de los arquitectos que construyó el pantano de Tibi, Juan Bautista Antonelli, recibió el encargo de Felipe II de la construcción de defensas ante los frecuentes ataques berberiscos. Hizo fortuna pues, este arquitecto, en estas tierras. Eligió un emplazamiento para el fuerte de una belleza excepcional, con una vista extraordinaria hacia la Olla de Altea, el Albir, El Puig Campana, Aitana y todo el valle del Algar. Este Fuerte, el Fort de Bèrnia, debió ser magnífico a juzgar por los planos y por las ruinas que todavía pueden visitarse. Pero su operatividad debió ser poco eficiente ya que se mantuvo activo muy pocos años, apenas 50. Puede uno imaginar su principal debilidad: al encontrarse en lugar tan poco accesible y distante de los pueblos y de la costa, su capacidad de reacción militar se vería mermada por la tardía llegada al foco del conflicto. Con la decisión del abandono se tomó también la de la destrucción, así que el fuerte fue definitivamente demolido para evitar usos espurios. Este es un paraje hermoso, con una vista deslumbrante. La primera vez que subí al fuerte tenía apenas 16 años. Ascendíamos desde las casas de Bèrnia, con vistas sobre la sierra y el peñón de la Ovenga, exclusivamente. Aún recuerdo, tras rebasar el repecho que hay justo antes de alcanzar la línea del collado, el despunte y la aparición de esa maravilla mediterránea, plena de luz y de mar, que queda prendida para siempre del corazón.




 

Xema, cronista de CSF nos ilustra el recorrido 




 

El fuerte, pues, no fue construido para controlar a los bandidos, sino para evitar las invasiones berberiscas. Sin embargo este terreno tan fronterizo y escarpado daría pie al nacimiento de otra de las leyendas de Bèrnia: el bandolerismo. Todos los pueblos de la Marina Alta presenciaron en el siglo XVIII y también el XIX este fenómeno. En cada pueblo existía uno de estos “perdonavidas” que vivían en el monte, al margen de la ley. Hay quien dice, sin embargo, que eran también aliados del poder local. En suma estos bandidos han quedado en el inconsciente colectivo con algunos rasgos épicos, como la lucha contra el poder corrupto y el reparto de riquezas entre los pobres. Es posible que algunos fueran de este modo, pero otros eran verdaderos maleantes con muchos muertos a sus espaldas. Xaló, Tárbena, Murla y Castell de Castells, pudieron tener todavía alguno de estos bandidos ya entrado el siglo XX. La impronta de estos pobladores ha dejado impregnada la toponimia del lugar, especialmente la de Bèrnia, que tiene en su extremo oriental El Mascarat (“El túnel del enmascarado”) y en el occidental el Pas del Bandoler (paso del Bandolero).

Recorremos pues, en esta ruta los mismos caminos que hollaron los soldados renacentistas de Bernia y los bandidos decimonónicos. Comenzamos en las fuentes del Algar, con una ascensión monótona hasta alcanzar antigua senda y acceder al fuerte. Ya mejora mucho la perspectiva, y desde el punto de vista montañero se acerca lo mejor de la ruta, con la ascensión a la cima de Bèrnia. Se sigue desde el fuerte en dirección norte, atacando directamente, por una rampa fuerte con runar, hasta una cornisa, marcada perfectamente por puntos rojos. Al alcanzar se gira a la izquierda y se accede a la cresta. Hay aquí un paso de manos que no entraña mucha dificultad pero ya requiere al menos cierto hábito. Los patios de la vertiente norte son estremecedores, así que mejor no asomarse demasiado. Se sigue después hasta la cima que depara una vista extraordinaria, fronteriza, con la sensación de bastión entre dos mundos. La cresta de Bèrnia separa tan sólo las dos Marinas, la Baja y la Alta, pero desde allí arriba parece que separe dos mundos. Resulta difícil elegir que parte es más bella, la que mira hacia la punta de Moraira, el Montgó y El Puig de la Llorença o la que se vierte en Altea y el Puig Campana. Es este uno de los puntos en que la duda es un juego, un entretenimiento fútil: elegir entre la belleza y la perfección, entre la mejilla izquierda y la derecha de tu amada, a la hora de depositar un beso.




 

Seguir la cresta es una experiencia montañera excelente, con dos pasos de manos uno descendente y otro lateral que producen un poco de adrenalina, sin llegar a subir la tensión. Seguimos por zonas muy aéreas, propicias para la diversión montañera, hasta descender por una empinada canal que nos lleva hacia el collado denominado el Portixol, por el que se puede caer hacia ambas vertientes de la sierra. Nosotros vamos hacia el norte por un runar poco cómodo y accedemos a una sendilla que te lleva hasta las Casas de Bèrnia, punto de partida de los PR más frecuentados de la zona. Desde allí damos un poco de vuelta por la carretera para sortear un collado y alcanzar la entrada al barranco que nos llevará al Pas del Bandoler. Si alguien quiere repetir esta ruta se puede bajar directamente hacia una granja de toros directamente desde las casas de Bèrnia, por la pista a la derecha del PR.




 
 

Pas del Bandoler 




 

Y ahora hacia el Pas del Bandoler.
Hay dos entradas: la clásica se realiza desde una pista que sale de la carretera de Xaló. Pero en realidad hay otra si cabe más interesante porque pasa junto a una formación geológica cárstica espectacular, en forma de herradura, que debió acoger en su momento una importante caída de agua. Nosotros bajamos por una pista hacia una granja de reses que se bordea. Desde allí se debe remontar por una senda y entrar en el barranco siguiendo una bonita entrada de roca. La maleza y el gran desnivel hacen la bajada penosa, más que dura, y las piernas comienzan a protestar.

Siguiendo por este barranco, se accede hasta la confluencia con la entrada clásica, apenas perceptible. Se sigue desde aquí hasta el final del barranco que muere en una poza inmensa, formación cárstica espeluznante. Si se desea llegar hasta el Pas del Bandoler, debe subirse un runar a la izquierda de la poza, pero es mejor atacar antes la subida desde el barranco, sin llegar a la poza, buscando un pino solitario que te lleva ya bien hasta el inicio del paso, arriba y a la izquierda. El lugar es de acceso difícil e ingrato, por la maleza que no te deja avanzar. El paso está marcado con puntos rojos, pero, cuidado, montañeros, pasa junto a desniveles de vértigo apenas protegido por unos arbustos.

Hay un descenso en zigzag, un giro y un vertido sobre una canal con un paso de manos un poco fastidioso, aparente pero falsamente fácil. Después, una canal estupenda y el paso de vértigo mencionado. No es complicado, pero tampoco es sencillo. Al giro por la senda que se afianza vemos un orificio cárstico espeluznante al fondo y unas caídas verticales que producen una sensación aérea muy notable con planchas verticales de más de 100 metros. Para finalizar el paso optamos por bajar hacia el barranco por un runar bastante vertical. Desde aquí, siguiendo el barranco se alcanza, también atravesando una senda invadida por la maleza, una pista que nos devuelve tras un largo paseo y una sube-baja final a las Fuentes del Algar. Como última curiosidad del recorrido pasamos junto a un campo de aguacates que nos deja una sorpresa tropical.

Hoy hemos recorrido los mismos caminos que surcaron los soldados españoles de los tercios y hemos vuelto por el camino de huida de los bandidos que vivieron en esta sierra. Ha sido un día espeluznante, duro, pero intenso. Lleno de belleza y de recuerdos de combates y batallas: un paseo por el amor y la muerte, al calor de la cresta de Bèrnia.

Xema Climent




 



Los Datos

Cumbre de Bernia desde Les Fonts del Algar pasando por el Fort de Bernia, crestería hasta el Portixol, descenso a Casas de Bernia, regreso atravesando el Pas del Bandoler.
Realizada el 24-1-2004

8h30’ Pista Fonts del Algar (Fita 01) 177m
9h30’ Corral del Bancal Roig (Fita 02)
10h10’ Fort de Bernia (Fita 03) 822m
11h10’ Cumbre Bernia (Fita 04) 1124m
12h Portixol (Fita 05)
12h55’ Pista Casas de Bernia Font de Bernia cruce con senda bajada Portixol (Fita 06) 622m
13h30’ Granja Toros inicio Senda (Fita 07)
13h45’ Inicio Senda Barranc del Curt bajada al Pas (Fita 08)
14h30’ Pas del Bandoler (Fita 09) 480m
15h15’ Pié Pas del Bandoler (Fita 10)
15h30’ Casa ruinas camino vuelta (Fita 11)
16h58’ Coche (Fita 01)

Distancia 21,2 km
Tiempo empleado 8h,30m
Desnivel acumulado de subida 1355m, de bajada 1318m

Fitas Electrónicas (UTM zona 30S)

------- Este ---- Norte ----Alt(m)
Fita 01 752978 4282832 175
Fita 02 754451 4282969 614
Fita 03 755648 4283272 821
Fita 04 756239 4283551 1124
Fita 05 757124 4283288 919
Fita 06 757107 4284056 623
Fita 07 756280 4284822 574
Fita 08 756059 4285147 606
Fita 09 755396 4284886 479
Fita 10 755272 4284901 307
Fita 11 754725 4284709 297

Bibliografía:
Cebrián Jimeno, Rafael. Montañas Valencianas VI: Comarcas Alicantinas. Servei de publicacions del Centre Excursionista de València 1997; p257-306
Cartografía Militar de España. Servicio Geográfico del ejército. Hojas serie L Benidorm 30-33; Benissa 30-32